Desde el fallecimiento de Antonio Machado en el exilio, su memoria ha sido construida, reconstruida, manipulada y disputada con los más variados fines políticos. El poeta no solo fue elevado a la categoría de mito literario, moral y político, sino que fue sometido a un proceso de sacralización utilizando el bagaje simbólico y procedimental de los cultos religiosos. Su tumba en Collioure ha llegado a convertirse en un santuario donde los devotos acuden en peregrinación, realizan rituales y plegarias, dejan exvotos y hacen peticiones al santo laico. Para entender el proceso de sacralización de Antonio Machado se analizan los diferentes homenajes dedicados al poeta, indicativos de la intensidad de su recuerdo y de la orientación que adoptó el símbolo en cada momento. Se estudian también los diversos intentos de apropiación de sus reliquias y la disputa por el lugar de su tumba. El caso de Antonio Machado resulta ejemplar para entender el funcionamiento de los modernos mitos políticos y la sacralización de los símbolos en una cultura política supuestamente profana.